Por Alberto Barrios
Damas y caballeros, niñas y niños, en plena etapa de consolidación, nuestro destino turístico vive un momento sui generis, con más de 50 líneas aéreas extranjeras y nacionales que no alcanzan a llenar las 70 mil habitaciones hoteleras que operan en el Caribe mexicano mayoritariamente bajo el Todo Incluido, un concepto que seguramente entrará en una fase de análisis y discusión para determinar cuál es la ruta que sigue el dinero generado por la riqueza turística. En cuanto a la oferta aérea, Jesús Almaguer, director de la Oficina de Visitantes y Convenciones –OVC- ya ha explicado que se requiere más disponibilidad de asientos y que bajen las altas tarifas que también limitan el acceso de más turistas por esa vía. Pero tengamos claro primero que el número de turistas al Caribe Mexicano va en incremento. Tan solo en un comparativo de lo que recibimos en el mes de junio del 2011 comparado con el 2010, se tuvo un incremento del 6 por ciento, según cifras de Aeropuertos del Sureste –ASUR-. Acumulado, esto es, los primeros 6 meses el incremento fue del 0.9 por ciento, lo que a su vez ha generado ocupaciones hoteleras entre un 70-80 por ciento promedio tanto en Cancún como en la Riviera Maya. Entonces, el problema va más allá del planteamiento de Jesús Almaguer con la finalidad de negociar más vuelos hacia Cancún o que se bajen los precios de los boletos. El meollo del asunto es: ¿dónde se está quedando el dinero generado por el turismo? Todo apunta a que la imposición de la modalidad del Todo Incluido ha devaluado el precio de los servicios hoteleros turísticos, arrastrando en esa cauda a arrendadoras, náuticos, parques y plazas que se pelean por los excedentes en tanto que los recursos mayores se lo están quedando los grandes tour operadores junto con los hoteles que manejan el Todo Incluido. Y ahora, ¿quién podrá ayudarnos?
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De la mano de Marcelo Flores García, Gerente Región Sureste, arribó a Cancún la Casa de Bolsa BASE, con domicilio en el Tulum Trade Center. En su equipo se encuentra igualmente Sergio Constandse Rubio, como asesor financiero. BASE es una empresa financiera que inició operaciones en Monterrey hace 25 años como casa de cambio; en el 2006 empezó como casa de bolsa y recién el 13 de junio acaba de recibir la autorización para operar como institución de Banca Múltiple por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, con lo que se convierte en uno de los pocos bancos mexicanos que todavía trabajan en el sistema bancario. Su Director General es Lorenzo Barrera Segovia.
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