* Arrendadores y Plazas Comerciales, RIP
* Xel Ha, la Responsabilidad Social Empresarial
Los organismos empresariales en el caribe mexicano se desmoronan, pese a que hay momentos, como el actual, cuando supuestamente se unen en la búsqueda de objetivos comunes, en este caso para evitar que las funciones de la Secretaría de Turismo federal sean transferidas a la Secretaría de Economía. Pese a lo anterior, no hay liderazgo capaz de unir a los diversos organismos empresariales, porque quienes se encuentran en la cúspide, esto es, hoteleros y agencias mayoristas, aplican una política concentradora de la riqueza impidiendo que se distribuya entre todos los sectores que conforman la cadena de negocios turísticos. Desafortunadamente, las autoridades encargadas de normar las reglas de operación, en este caso, turismo federal y estatal, han sido incapaces de coordinar jurídicamente el escenario de este negocio; ahí tenemos, por ejemplo, el caso de los tiempos compartidos que esta es la hora que espera la implementación de una ley que regule su uso; o el All Inclusive aplicado por cadenas hoteleras que cuentan dentro de sus instalaciones con restaurantes, spas, teatros, tiendas, marinas e, incluso, hasta vendedores de artesanías o indígenas que hacen trenzas a los huéspedes. Y ninguno de estos negocios paga los impuestos que si erogan negocios similares que operan fuera de los hoteles. Una competencia desleal que provoca la furia de los restauranteros, de los náuticos y hasta de los funcionarios que solo observan cómo las cadenas hoteleras exprimen literalmente el bolsillo de los turistas sin beneficiar a los otros negocios, si exceptuamos parques ecoturísticos como Xel-Ha o Xcaret y discotecas como Coco Bongo.
Este escenario ha provocado que los empresarios del ámbito restaurantero, arrendadores de automóviles, propietarios de plazas comerciales, opten por luchar por su propia supervivencia en lugar de aglutinarse alrededor de organismos que, sienten ellos, no sirven para nada más que extraerles la cuota. Así, algunos por aparentes fraudes cometidos por directivos y funcionarios y otros, por falta de representatividad, carencia de afiliados y desinterés de sus escasos integrantes, los organismos empresariales en el caribe mexicano van rumbo a la inanición, casi como reflejo de la problemática que enfrenta la comunidad cancunense. Los casos van de un extremo a otro. Ya hemos documentado ampliamente el tema de
Canacintra Cancún que está envuelta en un litigio con el gobierno federal para reintegrar a las arcas públicas un millón de pesos cuyo destino se desconoce, destinados originalmente para levantar una fábrica de palillos en José María Morelos. También les hemos informado de la polarización de posiciones dentro de la delegación de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, que podría conducir a la eventual fragmentación del organismo, de forma tal que exista una delegación zona sur y otra en la zona norte, decisión que cuenta con el respaldo creciente de constructores de Cancún, Playa del Cármen y Cozumel; además, así opera la CMIC en Veracruz, debido a la geografía de la entidad, un sólido argumento que en Quintana Roo igualmente es válido, independientemente de que esta posibilidad ha sido abierta por la inconformidad de los constructores de la zona norte ante la mezquina actitud adoptada por Carlos Martínez, actual presidente de la CMIC Quintana Roo. El caso de la Cámara Nacional de Comercio Cancún -Canaco- es igual de patético: se ha convertido en el refugio de empresarios priístas que la han convertido en su caja chica; Juan Carrillo se ha erigido como un dictador del organismo, en el cual nada se hace sin su autorización, pese a que el hombre ya no es presidente. ¿Y el caso de la Cámara de la Industria de Restaurantes Cancún –Canirac-? Actualmente es presidida por el propietario del restaurante Crab House, Fernando Vargas, un joven empresario que trata de recomponer la golpeada imagen del organismo, después de que Manuel García Jurado -La Parrilla- denunció públicamente lo que ya habíamos exhibido en este espacio: el fraude cometido a los socios por Luis Chi, gerente del organismo, nombrado por Kit Bing Wong, del restaurante Hong Kong. Luis Chi, es sabido, cobró en efectivo a varios socios, pero no ingresó los recursos. Más allá del proceso jurídico, la imagen de la Canirac Cancún quedó muy sucia; tras una tregua entre la guerra de declaraciones desatada por los líderes de los tres grupos que conforman los afiliados, Fernando Vargas tomó provisionalmente la estafeta de la presidencia.
En cuanto la Asociación de Arrendadores de Automóviles, que es un organismo conformado por todos aquellos empresarios beneficiados con concesiones del gobierno del Estado para arrendar automóviles y motocicletas a los turistas, su historia es tan simple como que no hay un solo interesado en presidirla. Iván Quiñones, de Zipp, se ha tenido que mantener como presidente más allá de lo que establecen los estatutos porque a la treintena de afiliados ni siquiera les interesa reunirse para discutir el tema. El caso de la Asociación de Plazas Comerciales va en el mismo sentido. Fue constituida hace aproximadamente 8 años tras la proliferación de plazas comerciales en la zona hotelera y en la ciudad. La presidieron Gustavo Cosío Villegas, Samuel Olvera y René Bravo. Incluso obtuvieron recursos de la Oficina de Visitantes y Convenciones –OVC- cuando Artemio Santos Santos era director de este organismo gubernamental dedicado a la promoción y editaron una revista publicitaria. Pero inesperadamente desapareció. Y no tiene visos de que vaya a reactivarse, aunque René Bravo recientemente regresó a la gerencia de Plaza La Isla. Esta pues, es una breve historia de algunos de los organismos que conforman a la comunidad empresarial en el caribe mexicano, específicamente en Cancún. Probablemente sea en Cozumel y en Chetumal en donde más sólidas se encuentren estas asociaciones, porque en Playa del Cármen son muy recientes y están en proceso de formación. Así pues, aunque en los desplegados que se han publicado en periódicos del Distrito Federal firmen una veintena de organismos empresarial del Caribe Mexicano, la pregonada unidad empresarial para impedir la desaparición de la Secretaría de Turismo es tan endeble como la identidad regional de quienes aquí hemos decidido vivir.
XEL HA, RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL
De Francisco Córdoba Lira se escuchan varias opiniones. He escuchado que el fue culpable, por ejemplo, de que El Garrafón, en Isla Mujeres, no haya funcionado como el negocio que se pretendía y que esa fue una de las razones por las que se desligó del grupo Xcaret, aunque mantenga una alianza estratégica por conducto de Delphinus. Pero hay algo que sí tengo muy claro con respecto a Córdoba Lira: es un hombre sencillo y un empresario preocupado por sus empleados; de hecho, es a él a quien se le puede reconocer el empeño y la tenacidad que Xcaret y Xel-Ha mantienen en cuanto a la responsabilidad social aplicada en estos dos parques eco turísticos, que son orgullo de los quintanarroenses. Invitado por Patricia López Mancera, Presidente de la Asociación de Relaciones Públicas del Caribe Mexicano y por su consejo directivo, acudí hace pocos días a ofrecer una plática a los socios de este organismo en el parque Xel-Ha, ubicado en una caleta, alrededor de la cual se han construido 2 restaurantes, un jardín de chacas, un aviario y diversas actividades acuáticas para interactuar con delfines y con rayas. Por lo menos hacía 4 años que no lo visitaba, algo muy común entre los cancunenses, que tenemos las bellezas a nuestro alcance y no las disfrutamos. El parque ha cambiado para bien. Pero más importante aún es la aplicación, por conducto de Agustín Cruz Gatica, gerente de Alimentos y Bebidas, de altos controles de calidad en sus almacenes, cámaras frías y cocinas. El restaurante de los empleados es extenso, abierto y muy agradable. La rotación entre los empleados es mínima, al igual que en Xcaret. Todo se debe al trato a los empleados y a las prestaciones, lo que se refleja en una sana actitud de servicio hacia el turista. Y más de una ejecutiva nos dijo: “todo comenzó con don Pancho -Francisco Córdoba Lira”. Fueron anfitriones de la reunión de la Asociación de Relaciones Públicas David Iturbe Vargas, Gerente de Relaciones Públicas, Claudia y Daniela.
* Xel Ha, la Responsabilidad Social Empresarial
Los organismos empresariales en el caribe mexicano se desmoronan, pese a que hay momentos, como el actual, cuando supuestamente se unen en la búsqueda de objetivos comunes, en este caso para evitar que las funciones de la Secretaría de Turismo federal sean transferidas a la Secretaría de Economía. Pese a lo anterior, no hay liderazgo capaz de unir a los diversos organismos empresariales, porque quienes se encuentran en la cúspide, esto es, hoteleros y agencias mayoristas, aplican una política concentradora de la riqueza impidiendo que se distribuya entre todos los sectores que conforman la cadena de negocios turísticos. Desafortunadamente, las autoridades encargadas de normar las reglas de operación, en este caso, turismo federal y estatal, han sido incapaces de coordinar jurídicamente el escenario de este negocio; ahí tenemos, por ejemplo, el caso de los tiempos compartidos que esta es la hora que espera la implementación de una ley que regule su uso; o el All Inclusive aplicado por cadenas hoteleras que cuentan dentro de sus instalaciones con restaurantes, spas, teatros, tiendas, marinas e, incluso, hasta vendedores de artesanías o indígenas que hacen trenzas a los huéspedes. Y ninguno de estos negocios paga los impuestos que si erogan negocios similares que operan fuera de los hoteles. Una competencia desleal que provoca la furia de los restauranteros, de los náuticos y hasta de los funcionarios que solo observan cómo las cadenas hoteleras exprimen literalmente el bolsillo de los turistas sin beneficiar a los otros negocios, si exceptuamos parques ecoturísticos como Xel-Ha o Xcaret y discotecas como Coco Bongo.
Este escenario ha provocado que los empresarios del ámbito restaurantero, arrendadores de automóviles, propietarios de plazas comerciales, opten por luchar por su propia supervivencia en lugar de aglutinarse alrededor de organismos que, sienten ellos, no sirven para nada más que extraerles la cuota. Así, algunos por aparentes fraudes cometidos por directivos y funcionarios y otros, por falta de representatividad, carencia de afiliados y desinterés de sus escasos integrantes, los organismos empresariales en el caribe mexicano van rumbo a la inanición, casi como reflejo de la problemática que enfrenta la comunidad cancunense. Los casos van de un extremo a otro. Ya hemos documentado ampliamente el tema de
Canacintra Cancún que está envuelta en un litigio con el gobierno federal para reintegrar a las arcas públicas un millón de pesos cuyo destino se desconoce, destinados originalmente para levantar una fábrica de palillos en José María Morelos. También les hemos informado de la polarización de posiciones dentro de la delegación de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, que podría conducir a la eventual fragmentación del organismo, de forma tal que exista una delegación zona sur y otra en la zona norte, decisión que cuenta con el respaldo creciente de constructores de Cancún, Playa del Cármen y Cozumel; además, así opera la CMIC en Veracruz, debido a la geografía de la entidad, un sólido argumento que en Quintana Roo igualmente es válido, independientemente de que esta posibilidad ha sido abierta por la inconformidad de los constructores de la zona norte ante la mezquina actitud adoptada por Carlos Martínez, actual presidente de la CMIC Quintana Roo. El caso de la Cámara Nacional de Comercio Cancún -Canaco- es igual de patético: se ha convertido en el refugio de empresarios priístas que la han convertido en su caja chica; Juan Carrillo se ha erigido como un dictador del organismo, en el cual nada se hace sin su autorización, pese a que el hombre ya no es presidente. ¿Y el caso de la Cámara de la Industria de Restaurantes Cancún –Canirac-? Actualmente es presidida por el propietario del restaurante Crab House, Fernando Vargas, un joven empresario que trata de recomponer la golpeada imagen del organismo, después de que Manuel García Jurado -La Parrilla- denunció públicamente lo que ya habíamos exhibido en este espacio: el fraude cometido a los socios por Luis Chi, gerente del organismo, nombrado por Kit Bing Wong, del restaurante Hong Kong. Luis Chi, es sabido, cobró en efectivo a varios socios, pero no ingresó los recursos. Más allá del proceso jurídico, la imagen de la Canirac Cancún quedó muy sucia; tras una tregua entre la guerra de declaraciones desatada por los líderes de los tres grupos que conforman los afiliados, Fernando Vargas tomó provisionalmente la estafeta de la presidencia.
En cuanto la Asociación de Arrendadores de Automóviles, que es un organismo conformado por todos aquellos empresarios beneficiados con concesiones del gobierno del Estado para arrendar automóviles y motocicletas a los turistas, su historia es tan simple como que no hay un solo interesado en presidirla. Iván Quiñones, de Zipp, se ha tenido que mantener como presidente más allá de lo que establecen los estatutos porque a la treintena de afiliados ni siquiera les interesa reunirse para discutir el tema. El caso de la Asociación de Plazas Comerciales va en el mismo sentido. Fue constituida hace aproximadamente 8 años tras la proliferación de plazas comerciales en la zona hotelera y en la ciudad. La presidieron Gustavo Cosío Villegas, Samuel Olvera y René Bravo. Incluso obtuvieron recursos de la Oficina de Visitantes y Convenciones –OVC- cuando Artemio Santos Santos era director de este organismo gubernamental dedicado a la promoción y editaron una revista publicitaria. Pero inesperadamente desapareció. Y no tiene visos de que vaya a reactivarse, aunque René Bravo recientemente regresó a la gerencia de Plaza La Isla. Esta pues, es una breve historia de algunos de los organismos que conforman a la comunidad empresarial en el caribe mexicano, específicamente en Cancún. Probablemente sea en Cozumel y en Chetumal en donde más sólidas se encuentren estas asociaciones, porque en Playa del Cármen son muy recientes y están en proceso de formación. Así pues, aunque en los desplegados que se han publicado en periódicos del Distrito Federal firmen una veintena de organismos empresarial del Caribe Mexicano, la pregonada unidad empresarial para impedir la desaparición de la Secretaría de Turismo es tan endeble como la identidad regional de quienes aquí hemos decidido vivir.
XEL HA, RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL
De Francisco Córdoba Lira se escuchan varias opiniones. He escuchado que el fue culpable, por ejemplo, de que El Garrafón, en Isla Mujeres, no haya funcionado como el negocio que se pretendía y que esa fue una de las razones por las que se desligó del grupo Xcaret, aunque mantenga una alianza estratégica por conducto de Delphinus. Pero hay algo que sí tengo muy claro con respecto a Córdoba Lira: es un hombre sencillo y un empresario preocupado por sus empleados; de hecho, es a él a quien se le puede reconocer el empeño y la tenacidad que Xcaret y Xel-Ha mantienen en cuanto a la responsabilidad social aplicada en estos dos parques eco turísticos, que son orgullo de los quintanarroenses. Invitado por Patricia López Mancera, Presidente de la Asociación de Relaciones Públicas del Caribe Mexicano y por su consejo directivo, acudí hace pocos días a ofrecer una plática a los socios de este organismo en el parque Xel-Ha, ubicado en una caleta, alrededor de la cual se han construido 2 restaurantes, un jardín de chacas, un aviario y diversas actividades acuáticas para interactuar con delfines y con rayas. Por lo menos hacía 4 años que no lo visitaba, algo muy común entre los cancunenses, que tenemos las bellezas a nuestro alcance y no las disfrutamos. El parque ha cambiado para bien. Pero más importante aún es la aplicación, por conducto de Agustín Cruz Gatica, gerente de Alimentos y Bebidas, de altos controles de calidad en sus almacenes, cámaras frías y cocinas. El restaurante de los empleados es extenso, abierto y muy agradable. La rotación entre los empleados es mínima, al igual que en Xcaret. Todo se debe al trato a los empleados y a las prestaciones, lo que se refleja en una sana actitud de servicio hacia el turista. Y más de una ejecutiva nos dijo: “todo comenzó con don Pancho -Francisco Córdoba Lira”. Fueron anfitriones de la reunión de la Asociación de Relaciones Públicas David Iturbe Vargas, Gerente de Relaciones Públicas, Claudia y Daniela.
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