“Y Dios mismo estará con ellos.Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.(1Revelación 21: 4)
* PAN: Patricia López Mancera
* Cambios Panistas Para Bien
Damas y caballeros, niñas y niños, ¿alguien ha tenido la curiosidad de preguntarse y encontrar las causas por las cuales un gran porcentaje, casi mayoritario, de los presos en la cárcel de Cancún provienen de Tabasco? ¿En qué momento los herederos del abogado, poeta y revolucionario José María Pino Suárez y del vate Carlos Pellicer prefirieron convertirse en avatares de lo peor de nuestra política mexicana, tipo Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo Pintado, para terminar siendo carne de cañón de la delincuencia organizada y desorganizada? Aquellos memorables recuerdos de la exuberante selva tabasqueña, de las canciones de la chaparrita de oro, nuestra amada Dora María o del ilustre socialista Tomas Garrido Caníbal, han quedado solamente como inapreciados y añejos tesoros de una tierra que produjo una melancólica cultura que fenece en una sangrienta y mediocre realidad expresada en las estadísticas de una cárcel cancunense que hospeda a tabasqueños que, por una u otra razón, se sienten orgullosos de su feroz herencia relegando aquella tranquilidad del paraíso. Más allá del arraigo a una hermosa tierra que ha sido devastada por los propios tabasqueños, lo cierto es que Tabasco fue durante una época el reflejo del edén mexicano. Quienes nacimos en esta paradisíaca tierra, pero vivimos en el Distrito Federal o en norte del país, fuimos testigo del nacimiento de aquella leyenda tejida alrededor del escaso esfuerzo del tabasqueño para sobrevivir ante una generosa naturaleza y de la enorme energía que debía emplear el norteño para obtener los mismos resultados. Por eso es que en el norte del país periodistas tabasqueños fueron apreciados por su aporte literario. No hay generalidades, aclaremos, solo particularidades. Tabasco, que fue observador del desarrollo de la siempre independiente península yucateca, es un punto geográfico único de nuestro país. El tabasqueño siempre miró hacia el sureste nunca hacia el centro, de forma tal que Mérida, Isla Mujeres, Playa del Cármen, Progreso y Chetumal, fueron siempre puntos recreativos y de negocios, así como para los sonorenses lo ha sido Bahía Kino, para el jalisciense, Puerto Vallarta o para el regiomontano lo ha sido Isla del Padre, en la costa sur de Texas. Esta es una de las muchas circunstancias que hay que entender para tratar de encontrar una explicación a lo que sucede en esta cárcel de Cancún, atiborrada de tabasqueños. Muy por el contrario de los yucatecos, de los guerrerenses o de los veracruzanos, el tabasqueño opta por la salvaje independencia, de forma tal que no existe, hasta el momento, una asociación que aglutine a este conglomerado geográfico y cultural. Y toda esta disgregación nace a raíz de una atinada observación de nuestro amigo Ismael Gómez Dantés respecto al número de periodistas tabasqueños que pululan en el caribe mexicano. Esto es, mucho talento literario tabasqueño de un lado y mucho talento criminal del otro.
Por estos días se definirá la presidencia municipal panista del ayuntamiento de Benito Juárez. Eduardo Martínez Arcila, un grillo, ex vocero del PAN en el tiempo del anodino de José Hadad Estéfano, anda en la búsqueda del voto de los consejeros, pero para su mala fortuna tiene una contendiente honesta y transparente enfrente, que es Patricia López Mancera, directora del Centro de Formación Integral dela Mujer –CEFIM; actual presidenta de la Asociación de Relaciones Públicas del Caribe Mexicano, quien se perfila como una verdadera representante de los ideales panistas. No se si ustedes lo sepan, pero si no se los informo: el PAN municipal, en manos de esta caricatura de personaje político, Víctor Sumohano, lacayo de la impía regidora panista Patricia Sánchez, ha destrozado toda la fisonomía filosófica de este partido. El closet, mis estimados, tiene puertas y si quieren abrirlas, muy en su derecho, pero que sea de cara a la sociedad, no engañando con falsos escándalos que buscan confundir a la ciudadanía.
* PAN: Patricia López Mancera
* Cambios Panistas Para Bien
Damas y caballeros, niñas y niños, ¿alguien ha tenido la curiosidad de preguntarse y encontrar las causas por las cuales un gran porcentaje, casi mayoritario, de los presos en la cárcel de Cancún provienen de Tabasco? ¿En qué momento los herederos del abogado, poeta y revolucionario José María Pino Suárez y del vate Carlos Pellicer prefirieron convertirse en avatares de lo peor de nuestra política mexicana, tipo Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo Pintado, para terminar siendo carne de cañón de la delincuencia organizada y desorganizada? Aquellos memorables recuerdos de la exuberante selva tabasqueña, de las canciones de la chaparrita de oro, nuestra amada Dora María o del ilustre socialista Tomas Garrido Caníbal, han quedado solamente como inapreciados y añejos tesoros de una tierra que produjo una melancólica cultura que fenece en una sangrienta y mediocre realidad expresada en las estadísticas de una cárcel cancunense que hospeda a tabasqueños que, por una u otra razón, se sienten orgullosos de su feroz herencia relegando aquella tranquilidad del paraíso. Más allá del arraigo a una hermosa tierra que ha sido devastada por los propios tabasqueños, lo cierto es que Tabasco fue durante una época el reflejo del edén mexicano. Quienes nacimos en esta paradisíaca tierra, pero vivimos en el Distrito Federal o en norte del país, fuimos testigo del nacimiento de aquella leyenda tejida alrededor del escaso esfuerzo del tabasqueño para sobrevivir ante una generosa naturaleza y de la enorme energía que debía emplear el norteño para obtener los mismos resultados. Por eso es que en el norte del país periodistas tabasqueños fueron apreciados por su aporte literario. No hay generalidades, aclaremos, solo particularidades. Tabasco, que fue observador del desarrollo de la siempre independiente península yucateca, es un punto geográfico único de nuestro país. El tabasqueño siempre miró hacia el sureste nunca hacia el centro, de forma tal que Mérida, Isla Mujeres, Playa del Cármen, Progreso y Chetumal, fueron siempre puntos recreativos y de negocios, así como para los sonorenses lo ha sido Bahía Kino, para el jalisciense, Puerto Vallarta o para el regiomontano lo ha sido Isla del Padre, en la costa sur de Texas. Esta es una de las muchas circunstancias que hay que entender para tratar de encontrar una explicación a lo que sucede en esta cárcel de Cancún, atiborrada de tabasqueños. Muy por el contrario de los yucatecos, de los guerrerenses o de los veracruzanos, el tabasqueño opta por la salvaje independencia, de forma tal que no existe, hasta el momento, una asociación que aglutine a este conglomerado geográfico y cultural. Y toda esta disgregación nace a raíz de una atinada observación de nuestro amigo Ismael Gómez Dantés respecto al número de periodistas tabasqueños que pululan en el caribe mexicano. Esto es, mucho talento literario tabasqueño de un lado y mucho talento criminal del otro.
Por estos días se definirá la presidencia municipal panista del ayuntamiento de Benito Juárez. Eduardo Martínez Arcila, un grillo, ex vocero del PAN en el tiempo del anodino de José Hadad Estéfano, anda en la búsqueda del voto de los consejeros, pero para su mala fortuna tiene una contendiente honesta y transparente enfrente, que es Patricia López Mancera, directora del Centro de Formación Integral de
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