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“”No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mateo 7: 21)
Por Alberto Barrios
* Créditos Fluirán; se Requieren Proyectos
* Aranda y Alor, Programa Emergente
Damas y caballeros, que no cunda el pánico. Todo está fríamente calculado para que nosotros, los comunes mortales, seamos arropados económicamente en esta contingencia sanitaria que, aunque no parezca, tiene sus consecuencias positivas. Ya habíamos comentado que la experiencia de la gripe aviar demostró que, en el caso de los países del bloque asiático, tras la desaceleración económica, vino una asombrosa recuperación. Recuerden que son 70 mil millones de dólares, aportados por el FMI y el gobierno de EU, los que tiene a su disposición el gobierno mexicano para enfrentar esta emergencia, más una extraordinaria reserva de más de 80 MMD que mantiene el Banco de México. El problema, entonces, no es de recursos económicos, sino cómo sean usados. Por supuesto, ya empieza a hacerse la fila de solicitantes de créditos y peticiones para condonar obligaciones fiscales. También saltan inmediatamente al escenario mediático seudos dirigentes empresariales que, más bien, son los oportunistas de siempre, ansiosos por quedarse con los recursos públicos. Pero parece ser que el gobierno federal está dispuesto a apoyar directamente a las pequeñas y medianas empresas, las famosísimas PYMES, que si bien generan la mayor cantidad de empleos en el país, registran igualmente una impresionante tasa de mortandad, resultado de la escasa formación de los emprendedores quienes suelen incursionar en el mundo de los negocios impulsados más por la “sensación” de que va a funcionar su idea, que por la seguridad que da un estudio de mercado, un análisis de consumidores o una proyección financiera. El caso es que, como en muchos otros aspectos de nuestra vida diaria, el mexicano que emprende tiene que razonar sus planteamientos empresariales para amoldarlos a los requerimientos oficiales a fin de que fluya el crédito. Ya habíamos comentado que el año pasado, la delegación de Economía federal en Quintana Roo, al igual que en otras entidades federativas, se vio en la penosa necesidad de regresar recursos millonarios a la federación porque no fueron utilizados al no presentarse proyectos, en un escenario absurdo porque, por un lado, es evidente que las PYMES requieren soporte financiero, pero por el otro, también es evidente que muchos pequeños y medianos empresarios creen que es obligación gubernamental otorgar créditos a fondo perdido. Por consiguiente, no se trata de gritar “¿ya llegué y quiero mi crédito!”, sino de plantear proyectos productivos, con sustentos. Porque los recursos, mis estimados, ahí están. El otro aspecto positivo de esta emergencia sanitaria es, precisamente, la conveniencia de convertirnos en un pueblo con hábitos higiénicos. Esta es la oportunidad para multar a todos aquellos, funcionarios, empresarios y ciudadanos, que contribuimos a tener una ciudad sucia, una verdadera vergüenza.
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Además, ya la secretaría de Hacienda acaba de enlistar los apoyos extraordinarios para las empresas en esta situación de emergencia: durante mayo y junio se otorgará un descuento del 20% de las cuotas patronales al IMSS, correspondientes a los seguros de riesgos de trabajo, enfermedades y maternidad, invalidez y vida, y de guarderías y prestaciones sociales. La medida beneficiará a todas las empresas, pero estará acotado a un máximo de 35 mil pesos por empresa durante el bimestre. Esto con el objeto de que las principales beneficiarias sean pequeñas y medianas empresas. El tope para el beneficio bimestral implica que más del 95% de las empresas del país recibirían el descuento completo de 20%, con un beneficio total para las empresas cercano a 2 mil 200 millones de pesos; para apoyar la liquidez de las empresas, durante 2009 podrán reducir de su pago mensual de ISR el pago en exceso que hubiesen realizado en el IETU, en lugar de hacerlo hasta la presentación de su declaración anual. Se estima que ello reducirá la carga tributaria de las empresas durante este año en alrededor de 2 mil millones de pesos.
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