Caribe Empresarial (caribeinversion@yahoo.com)
” Bien sé yo, oh Yahvé, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso.” Jeremías 10: 23
Por Alberto Barrios
Achard se Niega a Dejar Obras Públicas
Geovani Gamboa Apoya a los Ecocidas de Bay View
Damas, caballeros, niñas y niños, las elecciones celebradas el pasado viernes en Chetumal, en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Delegación Quintana Roo –CMIC-, son ejemplo de que si se vota, el sistema rebota. Esto es, votar sí paga. Así lo entendió un grupo de constructores quienes, inconformes con los procedimientos institucionales para elegir a la directiva de este organismo empresarial, cambiaron el escenario el viernes. Carlos Cuauhtemoc Martínez Aguilar venció al institucional Germán Gaytan Guerrero quien en su contra tuvo el estigma de su carácter rudo casi rayando en la grosería. Imaginó Gaytán Guerrero que la posición era suya porque hace un año compitió con probabilidades, pero ante la insistencia de Roberto Olán de proseguir un año más, tuvo que ceder con la promesa de que él tomaría la estafeta. Pero hete aquí que junto con la crisis económica, llegó igualmente la disconformidad de empresarios afiliados que se organizaron dispuestos a impedir que prosigan las prácticas de concentrar la obra pública en un reducido grupo de constructores. Fue cuando torció el rabo la marrana y comenzó la debacle para Germán Gaytan Guerrero quien, confiado, se abstuvo de hacer proselitismo entre los agremiados, en tanto que Cuauhtemoc Martínez Aguilar, amable y accesible, fue impulsado tanto por constructores chetumaleños como por los “bárbaros” del norte quienes se movilizaron, convencieron, amarraron y mostraron los votos hasta el final, en una jugada magistral. ¿Qué va a suceder ahora? Lo más probable es que haya una sacudida al interior para eliminar lastre burocrático y trabajar para incrementar la afiliación, reforzar la representatividad y negociar más obra pública para las empresas locales porque no suena lógico que la mayor parte de la obra pública se entregue a constructoras foráneas. Mucha gestión sutil y fina tendrá que aplicar Carlos Cuauhtémoc Martínez con funcionarios estatales y municipales, la mayoría acostumbrados a tratar vía la corrupta costumbre de las comisiones ilegales. Al mismo tiempo Carlos Cuauhtémoc podría desarrollar otra estrategia para que la construcción de hoteles, restaurantes y toda obra privada se negocie con empresas locales o para que, por lo menos, se facture localmente porque, por si no lo saben mis estimados, el hecho de que constructoras foráneas se lleven los ingresos a sus estados o países de origen, afecta a toda la población quintanarroense, no solamente por la fuga de capital, sino porque el Instituto Nacional de Estadística Y Geografía –INEGI- tasa los recursos a entregar a las entidades en base a estadísticas demográficas y al PIB, que no es más que la suma de toda la facturación. Esto es, al facturar desde Monterrey, Guadalajara, Campeche o Mérida, las constructoras se llevan la riqueza de los quintanarroenses. Y eso, mis estimados, sí calienta y no se puede permitir. En este sentido, ya Eriberto Arguello y Víctor Hugo Mata -ex presidente y vicepresidente de la CMIC Quintana Roo-, propusieron hace años constituir un Consejo Consultivo de Inversiones -similar a los de Florida o Connecticut, EU- para regular y guiar las inversiones. En fin, Carlos Cuauhtémoc Martínez Aguilar y su equipo, ahora al frente de la CMIC Quintana Roo, enfrentan el reto de transformar la inconformidad en retos y oportunidades para sus afiliados. Felicidades a los constructores por su voto de cambio. Y ¡aguas!
***
Quien se niega a entregar la oficina es Arturo Achard Velásquez, quien está que se va y se va y se va y no se ha ido. No solamente intentó enlodar a su antecesor -Wilberth Esquivel Zanoguera, actual director de Servicios Públicos-, sino que engañó a la ciudadanía con la fecha de entrega de obras realizadas con recursos del ramo 33 que finalmente se perdieron. Dicen que el sucesor, Humberto Aguilar, quiere entrar, pero Achard se niega a entregar la oficina. Qué nivel…
LA PREGUNTA DEL DIA: ¿EN SERIO GEOVANI GAMBOA APOYA A LOS ECOCIDAS DE BAY VIEW GRAND?
” Bien sé yo, oh Yahvé, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso.” Jeremías 10: 23
Por Alberto Barrios
Achard se Niega a Dejar Obras Públicas
Geovani Gamboa Apoya a los Ecocidas de Bay View
Damas, caballeros, niñas y niños, las elecciones celebradas el pasado viernes en Chetumal, en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Delegación Quintana Roo –CMIC-, son ejemplo de que si se vota, el sistema rebota. Esto es, votar sí paga. Así lo entendió un grupo de constructores quienes, inconformes con los procedimientos institucionales para elegir a la directiva de este organismo empresarial, cambiaron el escenario el viernes. Carlos Cuauhtemoc Martínez Aguilar venció al institucional Germán Gaytan Guerrero quien en su contra tuvo el estigma de su carácter rudo casi rayando en la grosería. Imaginó Gaytán Guerrero que la posición era suya porque hace un año compitió con probabilidades, pero ante la insistencia de Roberto Olán de proseguir un año más, tuvo que ceder con la promesa de que él tomaría la estafeta. Pero hete aquí que junto con la crisis económica, llegó igualmente la disconformidad de empresarios afiliados que se organizaron dispuestos a impedir que prosigan las prácticas de concentrar la obra pública en un reducido grupo de constructores. Fue cuando torció el rabo la marrana y comenzó la debacle para Germán Gaytan Guerrero quien, confiado, se abstuvo de hacer proselitismo entre los agremiados, en tanto que Cuauhtemoc Martínez Aguilar, amable y accesible, fue impulsado tanto por constructores chetumaleños como por los “bárbaros” del norte quienes se movilizaron, convencieron, amarraron y mostraron los votos hasta el final, en una jugada magistral. ¿Qué va a suceder ahora? Lo más probable es que haya una sacudida al interior para eliminar lastre burocrático y trabajar para incrementar la afiliación, reforzar la representatividad y negociar más obra pública para las empresas locales porque no suena lógico que la mayor parte de la obra pública se entregue a constructoras foráneas. Mucha gestión sutil y fina tendrá que aplicar Carlos Cuauhtémoc Martínez con funcionarios estatales y municipales, la mayoría acostumbrados a tratar vía la corrupta costumbre de las comisiones ilegales. Al mismo tiempo Carlos Cuauhtémoc podría desarrollar otra estrategia para que la construcción de hoteles, restaurantes y toda obra privada se negocie con empresas locales o para que, por lo menos, se facture localmente porque, por si no lo saben mis estimados, el hecho de que constructoras foráneas se lleven los ingresos a sus estados o países de origen, afecta a toda la población quintanarroense, no solamente por la fuga de capital, sino porque el Instituto Nacional de Estadística Y Geografía –INEGI- tasa los recursos a entregar a las entidades en base a estadísticas demográficas y al PIB, que no es más que la suma de toda la facturación. Esto es, al facturar desde Monterrey, Guadalajara, Campeche o Mérida, las constructoras se llevan la riqueza de los quintanarroenses. Y eso, mis estimados, sí calienta y no se puede permitir. En este sentido, ya Eriberto Arguello y Víctor Hugo Mata -ex presidente y vicepresidente de la CMIC Quintana Roo-, propusieron hace años constituir un Consejo Consultivo de Inversiones -similar a los de Florida o Connecticut, EU- para regular y guiar las inversiones. En fin, Carlos Cuauhtémoc Martínez Aguilar y su equipo, ahora al frente de la CMIC Quintana Roo, enfrentan el reto de transformar la inconformidad en retos y oportunidades para sus afiliados. Felicidades a los constructores por su voto de cambio. Y ¡aguas!
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Quien se niega a entregar la oficina es Arturo Achard Velásquez, quien está que se va y se va y se va y no se ha ido. No solamente intentó enlodar a su antecesor -Wilberth Esquivel Zanoguera, actual director de Servicios Públicos-, sino que engañó a la ciudadanía con la fecha de entrega de obras realizadas con recursos del ramo 33 que finalmente se perdieron. Dicen que el sucesor, Humberto Aguilar, quiere entrar, pero Achard se niega a entregar la oficina. Qué nivel…
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